About me

No sé quién dijo que para superar un miedo lo mejor es enfrentarse a él. El caso es que yo, sin quererlo, y más aún, sin saberlo, es lo que hago día a día.

Mi relación con la comida es… complicada cuando menos. Me gusta cocinar, me gusta comprar comida, me apasionan los mercados, coger tomates directamente del huerto, las estanterías de las fruterías tan llenas de color, los puertos y el olor a sal, las especias, los granos, las texturas… y no digamos ya toda la parafernalia que conlleva comer. Vajillas, mantelerías, cristalerías, mesas, sillas, lámparas, toda clase de utensilios, desde un cazo hasta un horno de leña. No me apasionaba comer pero ahora me apasionan la comida y la cocina.

Todo esto se une a una especie de obsesión por las cosas bonitas, por los detalles, la luz perfecta, y la sombra, claro. Muchos años de trabajo para agencias de publicidad me enseñaron mucho, pero sobre todo hice un máster en paciencia, y en apreciación de mi propio tiempo.

Durante aquella etapa aprendí algo muy valioso: no por mucho madrugar amanece más temprano. Traducción: soy mucho más feliz ahora que valoro mi tiempo de ocio de la misma manera que mi tiempo de trabajo. Echar horas infinitas en un trabajo que no me llenaba no hizo más que frustrarme y un día dije «hasta aquí, ahora voy a hacer algo que de verdad quiero hacer».

Al principio no sabía ni qué era ese algo ni dónde encontrarlo. Poco a poco, como se andan los caminos largos, he ido encontrando mi lugar, mi zona de confort, a la que doy media vuelta cada cierto tiempo para no estancarme y voilà, quiero ser y de hecho soy directora de arte y foodstylist. Porque como ya os he dicho me apasionan la comida, comer, decorar y las cosas bonitas.

 

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