A ver si me acuerdo de cómo se hacía esto. Hace más de un año que no me siento a escribir en este blog. No quiero que este sea un post de dar explicaciones, dejé de escribir y ahora simplemente me apetecía muchísimo volver, echaba de menos escribir recetas, probar cosas nuevas y hacer fotos a la comida… He decidido volver con una receta de focaccia, estoy a tope con el mundo de las masas desde que he conseguido poner el calor por aire en el horno. Ha sido todo un descubrimiento y un subidón porque ahora los bizcochos me quedan esponjosos, las masas suben y mi felicidad con ellas. Suena Mikel Kiwanuka, Cold Little Heart y fuera hace muchísimo frío.

INGREDIENTES

  • 150 gr harina de fuerza de trigo eco
  • 150 gr de harina de trigo sarraceno
  • 200 ml de agua tibia
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 25 gr de levadura fresca
  • 1 cucharada de sal de trufa
  • 6 ó 7 higos partidos en mitades
  • 1/2 cebolla  morada
  • Aceitunas negras sin hueso cortadas en mitades
  • 6 huevos de codorniz
  • Tomillo fresco
  • Orégano
Preparación Cocción Dificultad
120 min 25 min Fácil

PREPARACIÓN

En un bol mezclamos la harina de fuerza con la harina de trigo sarraceno, añadimos orégano al gusto y la sal de trufa. Cuando todo esté bien mezclado añadimos la levadura fresca. Yo os recomiendo diluir la levadura fresca en un vasito con agua tibia. Cuando todo esto esté bien mezclamos, hacemos un hueco en el medio de la harina y poco a poco vamos añadiendo el agua y mezclando hasta que nos quede una masa elástica que no se nos pegue en las manos.

Una vez tenemos el agua integrada, añadimos el aceite y seguimos el mismo proceso de amasado. De dentro para afuera durante 10-12 minutos. Si no queréis trabajar en el bol, podéis enharinar la encimera y seguir amasando. La clave está en que la masa sea elástica para que luego quede esponjosa.

Cuando tengamos lista nuestra masa, la dejamos dentro del bol en el que hemos estado trabajando y la tapamos con un paño de algodón limpio. La dejamos reposar durante 60 minutos.

Pasado ese tiempo la masa habrá duplicado su tamaño. Si usáis como yo una harina con gluten y otra sin gluten, evidentemente crecerá menos. No obstante lo importante es dejar que la masa repose bien para que fermente. Le damos un par de vueltas más y estiramos la masa en una bandeja de horno protegida con papel para horno.

Una vez estirada, yo pincho la masa un poquito con un tenedor y coloco los ingredientes haciendo pequeños agujeritos para que se integren bien. De esta forma, cuando crezca la masa los ingredientes quedarán un poco cubiertos por ella.

Antes de meter al horno le hecho un chorrito de aciete por encima.

Metemos nuestra focaccia en el horno a 250º. Dependiendo de la potencia de vuestro horno tardará entre 25-30 minutos en hacerse.

10 minutos antes de sacar la focaccia, yo introduzco los huevos de codorniz para que se hagan en el último momento.

Por último, cuando saquemos la focaccia del horno, decoramos con un poquito de tomillo fresco.

Es súper fácil y deliciosa. Podéis variar los ingredientes y usar lo que haya de temporada.

O hacer una focaccia tradicional sólo con aceite y sal. Es una masa que permite un montón de variaciones y todas están ricas.

 

YOU MIGHT ALSO LIKE

LEAVE A COMMENT