Bizcocho y tarta en un mismo postre

¡Por fin! y digo ¡por fin! porque he necesitado nada más y nada menos que tres intentos antes de que me saliera en condiciones la tarta de queso japonesa. A ver, no os asustéis, no es un postre complicado de hacer, tan sólo tiene sus trucos y más si usáis, como yo, panela o azúcar de coco. Después de hacer varias recetas y leer otras tantas he dado con una forma de hacer esta tarta de queso japonesa que funciona, que tiene menos azúcar y que está súper rica.

Como ya os he comentado alguna vez, en mi cocina, no todo son éxitos pero soy bastante cabezona y hasta que algo no me sale, no paro.

Los lunes suelo publicar una receta salada pero estoy tan contenta con el resultado de esta tarta de queso japonesa que no podía esperar más. Además, así empezamos la semana con algo dulce, que nunca viene mal, ¿verdad?

Suena No Church In The Wild de Kanye West, ¿cocinamos?

INGREDIENTES

  • 60 gr de harina fina de maíz
  • 60 gr de harina de trigo de repostería
  • 100 ml de leche
  • 40 gr de mantequilla a temperatura ambiente
  • 260 gr de queso crema (yo he usado Philadelphia)
  • 100 gr de azúcar de coco o panela
  • 6 huevos (4 talla L y dos talla M) es importante que los huevos sean grandes.
  • Una pizca de sal (para montar las claras a punto de nieve)

PREPARACIÓN

Preparación Horno Dificultad
40 min 50 min Baja-Media

En un bol tamizamos las harinas, las mezclamos y reservamos.

En otro bol, grande ponemos la leche, la mantequilla y el queso crema. Esto hay que mezclarlo como si no hubiera un mañana. Que no queden grumos ni trocitos ni nada, tiene que ser una mezcla totalmente homogénea. Yo usé la Thermomix pero si no tenéis, armaos de paciencia porque es muy importante que esto quede súper líquido y bien integrado.

Separamos las claras de las yemas. Y vamos agregando a la mezcla las yemas, de una en una y seguimos removiendo.

Una vez tenemos esta mezcla lista, vamos añadiendo poco a poco las harinas y seguimos mezclando a tope. ¡Que salgan burbujas y todo! Os tiene que dar la sensación de ser una mezcla etérea aunque sea líquida.

Ahora añadimos el azúcar de coco o panela muy poco a poco y seguimos con la gimnasia de brazo. ¡A tope!

Bueno, ahora vamos con la parte tediosa, o por lo menos lo es para mí porque tengo una relación de amor-odio con eso de montar claras a punto de nieve…. Si lo hacéis a mano, sólo os puedo desear mucha suerte pero si tenéis algún tipo de robot de cocina o de batidora para claras de huevo ahora es, sin lugar a dudas, el momento de usarla.

Es importante que estén todas a la misma temperatura y no os olvidéis de echar una pizca de sal.

Una vez tengamos las claras montadas a punto de nieve las añadimos a la mezcla en tres tiempos y removemos con una varilla dando muchísimo aire a la mezcla. Es súper importante que las claras estén duras, es decir, que el punto de nieve sea de esos que si le das la vuelta al bol no se caen y también es súper importante añadirlas de la forma que he explicado. Si hay un momento clave en esta receta, yo diría que es este.

Una vez lo tengamos todo. Precalentamos el horno a 150ºC y ponemos una bandeja con agua. Mientras el horno se calienta forramos con papel de horno nuestro molde. Hay que forrar la base y las paredes.

Os dejo los moldes que yo he usado las veces que me ha salido chachi esta tarta de queso japonesa: molde pequeño (usando la mitad de las cantidades) y molde grande.

Vertemos la mezcla en nuestro molde forrado con papel de horno (un truco: para que se adhiera bien a las paredes mojar el papel de horno) y lo metemos al horno dentro de la bandeja con agua. Habrá una parte de nuestra tarta que se haga al baño maría, será la parte que más textura  de tarta tiene y la otra crecerá ofreciendo una textura más abizcochada, es una pasada.

Horneamos durante 50 minutos. Pasado ese tiempo, apagamos el horno pero dejamos dentro la tarta otros 10-12 minutos.

Sacamos la tarta del horno, dejamos que se enfríe bien antes de desmoldar. No seáis ansias.

Desmoldamos y dejamos que se termine de enfriar en una rejilla. Si la movéis hacia los lados veréis que tiembla un poquito y en ese momento, queridos míos, sabréis que os ha salido perfecta.

Ahora ya… ¡a comer! Las cantidades que os he dado son para unas 6/8 personas.

Espero que os guste tanto como a mi. Esta tarta de queso japonesa tiene un sabor suave, varias texturas… no sé, ¡me flipa!

¡Nos vemos en la próxima receta!

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