Se come templada y no os dará tiempo a que se enfríe

Hoy os traigo la receta de tarta de queso con la que más he experimentado, la que más veces he repetido y aunque siempre me queda rica, creo que ¡por fin! he conseguido su versión perfecta.

La primera vez que probé este tipo de tarta de queso fue en Fismuler mientras hacía las fotos para el blog Con El Morro Fino. La verdad es que comimos de maravilla. Ya os iré contando más cosillas de la época en la que hacía fotos para bloggers gastro.

La cosa es que, muchos años después llevé a mis suegros a comer allí para celebrar el cumpleaños de mi chico. Cuando llegó la hora de elegir el postre, no dudé en pedir la tarta de queso porque es ESPECTACULAR. Mi suegra, que es súper cocinillas, sacó parte de la receta y fue ella quién me la enseñó a hacer.

El truco, sin lugar a dudas es el tiempo de cocción pero también son fundamentales los quesos que elijamos y la calidad de éstos.

La cuestión, es que hoy me siento totalmente segura de compartir con vosotros esta receta de tarta de queso. La he llamado volcán de tarta de queso porque en el centro está líquida y en los bordes cuajada.  ¿Os apetece probarla?

Suena The Don’t Know de Disciples… ¡vamos al lío!

INGREDIENTES

  • 150 gr de azúcar de coco
  • 90 gr de queso azul (yo he usado uno de los quesos azules que vienen en la caja de Quesería Cultivo, es una suscripción mensual, os dejo el link por si os mola. La verdad que todos los quesos que envían son una pasada)
  • 90 gr de parmingiano reggiano (comprado en la quesería del mercado de Santa María de la Cabeza)
  • 90 gr de Idiazabal ahumado
  • 250 gr de queso mascarpone
  • 200 gr de queso tipo Philadelphia
  • 100 gr de nata para montar o de leche entera fresca
  • 5 huevos talla M/L

PREPARACIÓN 

La preparación no puede ser más fácil. Metemos primero los quesos sólidos en el robot de cocina y los mega trituramos. Añadimos el resto de ingredientes y los trituramos y batimos como si no hubiera un mañana. Que no queden cachitos, tiene que ser una masa líquida y uniforme.

Preparamos un molde de cocina, yo he usado uno de acero desmoldable de 20cm de diámetro. Humecedemos el papel de horno y empapelamos con él nuestro molde. Vertemos la mezcla en el molde.

Precalentamos el horno a 180ºC en el modo aire y con calor abajo.

Metemos la tarta en el horno durante 20 minutos. Pasados los primeros 20 minutos. Bajamos la temperatura del horno a 160ºC y dejamos la tarta otros 10 minutos.

La sacamos del horno y dejamos que se enfríe, durante unos 15/20 minutos. Veréis que al sacarla del horno baja un poquito. Es normal, no pasa nada.

Cuando se haya atemperado, la desmoldamos y ya estaría lista para comer. Este volcán de tarta de queso se come templado, el sabor y la textura de esta forma son espectaculares pero si la dejáis enfriar a temperatura ambiente más rato tampoco pasa nada.

Se puede conservar en el frigorífico. No os puedo decir durante cuántos días porque en mi casa sólo dura un asalto 😉

Es súper fácil y espero que os animéis a probarla.

¡Hasta la próxima receta!

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